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¿Te atreves con la lencería abierta? Descubre todas las opciones y posibilidades

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  sexo

Ada tenía ganas de sorprender a David. Era sábado y esa noche iban a ir a los chiringuitos de la playa, este año el verano había llegado más tarde y entre unas cosas y otras no habían "inaugurado" la temporada como Dios manda: cenita por el paseo marítimo, algún mojito en la playa y luego a bailar hasta las tantas, para terminar la fiesta en casa...

Lenceria abierta, mucha más variedad de lo que imaginas

Por la tarde, decidió pasar por Ludosex y comprase alguna pieza de lencería para que la inauguración fuera completa; cualquier excusa es buena para estrenar ropa interior, pensaba Ada cuando entraba en la tienda. Y como se sentía juguetona, pegaría un vistazo por si caía algo más, pensó sonriendo.

Estaba mirando la lencería cuando la dependienta se le acercó para preguntarle si podía ayudarle en algo. Ada le comentó sus intenciones, le apetecía sorprender a su pareja con algún conjuntito nuevo. ¿Tienes algo de lencería abierta? Le preguntó la dependienta. Ada se quedó pensando unos instantes... No, es cierto que a pesar de la gran cantidad de lencería que tenía nunca se había atrevido con algo así, tal vez había llegado el momento. "Pues mira, la verdad es que no, ¿puedes enseñarme a ver si veo algo que me apetezca?" Contestó.

Había una gran variedad de lencería abierta: tangas, bodys, conjuntos... Ada estaba sorprendida, nunca se había fijado en que hubiera tantas posibilidades. Después de dar muchas vueltas se decidió por un precioso body rojo, era elegante y con un estilo romántico, pero a la vez tenía un punto sexy y atrevido, precisamente gracias a la abertura que lucía en la zona intima... Sí, era prefecto, pensó Ada. Después de decidirse iba a dar un vistazo a las novedades, pero de repente se acordó que se le había acabado el estimulante para el orgasmo, el Jardín Secreto. Había probado varias marcas, pero como este ninguno, desde luego, era el más potente. Se lo comentó a la dependienta, y después de adquirir ambas cosas se fue para casa.

Más tarde, ya en casa, vio que David todavía no había vuelto, esa tarde él había quedado con un amigo para tomarse un café; ¿un café? Le había preguntado ella, enarcando una ceja, cuando él se lo dijo. Bueno, una cerveza más bien, contestó David riendo, Ada sonrió y le contestó que eso ya le cuadraba más. Le mandó un mensaje, eran las 20 y quería saber a que hora tenía pensado llegar él, para ir organizándose. “En una hora estoy allí” contestó al poco David. Perfecto, pensó Ada, tengo una horita para cambiarme tranquilamente.

En su habitación, dejó sobre la mesita de noche la bolsa de Ludosex con el Jardín Secreto y la caja vacía del body. El body lo cogió junto a la ropa que se iba a poner esa noche, un vestidito con vuelo de color negro, se lo había comprado hacía poco y todavía no lo había estrenado, era muyyy corto, seguro que a David le iba a encantar tanto o más que a ella misma.

Se dio un baño tranquilamente, se vistió y cuando ya estaba maquillándose escuchó el sonido de la cerradura, echó una ojeada al móvil, las nueve y cuarto... Esperaba que David estuviera listo para salir tal como entraba porque si no les iba a costar encontrar mesa.

David entró en casa, como no se encontró a Ada a la primera fue hasta la habitación. Sobre la mesilla vio la bolsa negra y, como quien no quiere la cosa, dio un vistazo dentro descubriendo la caja que contenía el body, vacía. Sonrió, le encantaba que Ada utilizara ese tipo de prendas, le parecía muy erótico, al fijarse un poco más observó que el body era abierto, uf, mejor todavía, hasta ahora Ada no tenía ninguna prenda de ese estilo. Cuando iba a dejar la bolsa, descubrió el Jardín, y se le ocurrió una (perversa) idea...Sacó el bote de su caja y se lo guardó en el bolsillo del pantalón. Parecía que la sorprendida esa noche, finalmente, iba a ser Ada.

-Venga, vámonos que no vamos a encontrar hueco para cenar- Dijo Ada, saliendo de la habitación y casi chocándose con David

-Tranquila, que ya he reservado yo, está todo pensado- Contestó David que aprovechando el choque la había agarrado de las caderas y la dejó bien pegadita a él- Tenemos mesa a las diez ¿nos da tiempo a entretenernos un rato? Estas muy guapa esta noche...

-Nooo, ¿ahora que estoy arreglada?- Ada puso los ojos en blanco, pero a la vez sonreía, lo cierto es que tampoco le importaría entretenerse un rato y enseñarle su nuevo body... Pero no, que si no al final no saldrían, lo tendrían que dejar para la vuelta.-Venga, venga, vámonos que al final me liaras.

Finalmente, salieron de casa y cogieron un taxi para dirigirse a la zona de la playa. Después de darle las indicaciones al taxista, David comenzó a acariciar la rodilla de Ada. Cuando Ada fue plenamente consciente de los movimientos, la mano de David ya estaba debajo del vestido, y este era muy corto... Ada le miró, David miraba distraídamente por la ventana, como si su mano y él fueran dos entes independientes. Ada tosió, para llamar la atención de David, cuando este la miro, ella susurró ¿qué haces? Mientras indicaba con la cabeza al conductor, el cual iba a la suya, centrado en conducir y en el programa de radio que estaba escuchando. David sonrió y subió un poco más, hasta que deslizo un dedo por el monte de venus, notándola cálida y apetecible. Ada, dio un respingo al notar los dedos de David avanzando sin ningún impedimento gracias a la abertura de su body ¡vaya tela con la lencería abierta!

-Hoy estrenas ropa interior ¿verdad?- Le dijo al oído, al a vez que le guiñaba un ojo- Pues vamos a estrenarla por todo lo alto.

-Oh, para ya- Dijo Ada, con el tono un poco más alto de lo que pretendía. El conductor miró por el retrovisor, y Ada le sonrió, dando a entender que no pasaba nada. Notaba como se había ruborizado al notar los dedos de David acariciando su intimidad y, sí, también notaba como se había excitado... oh my God, a ver como acababan la noche.

Finalmente, llegaron a su destino, mientras David le pagaba al taxisita Ada se precipitó del taxi, necesitaba un poco de aire fresco para ver si bajaba el rubor de sus mejillas.

Dieron un pequeño paseo hasta el restaurante que había reservado David. Menos mal que había hecho la reserva porque estaba bastante lleno. Cuando entraron, la camarera les acompañó hasta su mesa, situada en un pequeño reservado, no estaba cerrado pero sí un poco retirado, lo cual era perfecto porque a Ada no le gustaba cenar sintiéndose entre cuatro paredes, le resultaba agobiante, pero no era el caso.

Cuando se sentaron, Ada ya estaba más tranquila aunque debía confersar que seguía sintiendose excitada, esto de la lencería abierta... Estaba siendo más sorprendente de lo que esperaba. Cenaron tranquilamente, charlando de todo un poco y regando la cena con un vino blanco delicioso y fresquito. Cuando ya estaban por el postre, el local estaba medio vacío y Ada medio achispada. Sin darse cuenta habían alargado la cena más de lo acostumbrado, las últimas semanas habían sido muy atareadas para ambos y el tiempo para charlar como lo estaban haciendo esta noche había sido escaso. La camarera había dejado un plato entre los dos, un brownie de chocolate con helado, para compartir. Después de unas cucharadas, Ada notó que los dedos de David volvían a adentrarse hacía su intimidad. Dio un pequeño respingo, a la vez que un pequeño gemido. Su mirada recorrió el restaurante, afortunadamente no había nadie cerca. David comenzó a darle mordiquitos por el cuello, lo que sabía que a ella le volvía loca. Vio como sus pezones se ponían erectos debajo de la fina tela del vestido, eso lo excitaba a él sobremanera.

David fue ascendiendo, acariciando la suave piel del interior de los muslos de Ada, dibujando espirales y ascendiendo poco a poco, muy despacio. Lentamente, llegó a los labios mayores, deleitándose con el calor que ya emitía Ada, ella se mordía los labios para contener los suspiros que estaban a punto de brotar de ellos. Los dedos de David iban abriéndose paso poco a poco... Por el rabillo del ojo, vio que la camarera se acercaba, así que sacó disimuladamente la mano de debajo del vestido de Ada y le dijo a la camarera, “Nada más por ahora, gracias, a ver si conseguimos terminarnos el brownie” Ada estaba alucinada de como actuaba David, como si hace unos segundos no tuviera sus dedos a punto de introducirse en ella jaja, que locura, el estreno de la temporada estaba siendo... Wow

Cuando la camarera se fue, y sin que Ada se percatara de ello, David se untó los dedos con Jardin Secreto y se dispuso a continuar su ascenso. Ada volvía a mirar hacía la sala, preocupada por que se acercara alguien.

-Relájate y disfruta de la experiencia- le susurró David. Ada no se lo podía creer, relajate, dice, pensaba ella. Me voy a relajar cuando está a punto de tocarme la campanilla por debajo de la falda, en un lugar publico y esperando que la camarera aparezca en cualquier momento, relajadisima... Relajada, relajada, no estaba precisamente, pero excitada... Excitada lo estaba, y mucho, podía notar como la humedad le impregnaba los muslos. No se podía creer lo húmeda que estaba dada la situación, y no podía creerse que no le parara los pies a David, porque a pesar de su paranoia porque les pudieran pillar... No había hecho el menor intento de apartar las manos de David de debajo de su vestido y su excitación aumentaba por momentos. ¡Que fuerte!

Lenceria abierta y algo más...

David volvió a meter la mano debajo del vestido de Ada

-He visto que también has comprado Jardín Secreto- dijo David, acercando su boca a la oreja de Ada y aprovechando para volver a mordisquearle. A Ada casi se le salen los ojos de las orbitas.

-No serás capaz- dijo como pudo Ada.

-¿Quieres que pare?- preguntó David, a la vez que sus dedos empezaban a masajear el clitoris con la crema.

Ada solo acertó a enterrar la cara en el cuello de él, para tratar de amortiguar los gemidos que escapaban de su garganta. David, siguió dibujando círculos en el clítoris de ella, hinchado y caliente, tan húmedo que sus dedos se escurrían de vez en cuando... Ada ya no pensaba en la camarera, ni en los clientes, solo sentía, sentía los dedos de David, sentía sus gemidos sofocados, la electricidad que recorría su columna que la obligaba a arquear la espalda, sentía las oleadas de placer que le recorrian... Y, sentía, que en breve iba a correrse.

-¿Quieres que pare?-volvió a preguntar David, malévolamente.

-No, por dios, no pares ahora, te lo ruego.

David tuvo que sofocar una carcajada, nunca había visto a Ada tan desihinibida y eso le estaba provocando un gran placer. Aumentó el ritmo de sus caricias, notaba que Ada estaba muy cerca y sospechaba que la camarera podía aparecer en cualquier momento para preguntarles si querían tomar café. Al mismo tiempo que David aumentaba el ritmo, también aumentaba el placer de Ada; esta miró de reojo y no vio a la camarera, la sala casi vacía, los dedos de David entre sus piernas, cerró los ojos, volvió a enterrar su cara sobre David y se dejó llevar, las palpitaciones previas al orgasmo eran cada vez más intensas, su cuerpo se tensó, los dedos de David sin bajar el ritmo, su espalda vuelve a arquearse y un orgasmo intenso la atraviesa... Un gemido amortiguado, respiración acelerada, gotas de sudor perlándole la espalda y la voz de David llegándole como de otra galaxia “Bueno, que, ¿pagamos?”

Ludosex

En Ludosex tenemos una gran cantidad de modelos de lencería abierta: tangas, bodys, braguitas, etc. Y, para ellos, también tenemos algunos modelos ¿o que os creíais? Tangas con cremallera, suspensorios... Ya sabéis que en Ludosex tenemos para todos.

Si a ti también te apetece probar con la lencería abierta nos puedes encontrar en:

CC El Saler, Avda Profesor López Piñero, nº 16 (Valencia)

O elígelas en nuestra tienda on-line y recíbelas mañana ¿Te atreves?

By HEELary

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