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Como utilizar velas eróticas y arder de pasión

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  sexo

Mike y Eva  llevan 10 años juntos. Se conocieron durante sus estudios universitarios, pero no fué hasta que los acabaron que no empezaron a salir. A pesar de que siempre se habían movido por los mismos grupos de amigos y que, de hecho, eran buenos amigos, no fué hasta que se encontraron de casualidad ese verano cuando "surgió el amor".

Desde el principio conectaron muy bien a nivel sexual y ambos eran muy innovadores, a los dos les gustaba probar nuevas experiencias, incluir juguetes sexuales e incluso "ir de compras" juntos a Ludosex; aunque también lo hacían por separado para sorprender al otro.

Velas Eróticas


Mike llevaba un tiempo con curiosidad por probar a jugar con velas eróticas. Las velas para masaje ya las habían probado. En uno de los cumpleaños de Eva, le regalo una vela de masaje y la verdad es que la experiencia fue muyyy agradable para ambos, el aroma de la vela impregnando la habitación, derramar el aceite templado por el cuerpo de Eva, ir extendiéndolo por cada centímetro de su piel...

Vela de Masaje

Siiiiií, fue realmente agradable....

Pero en esta ocasión, su curiosidad la despertaban otra clase de velas...

Velas BDSM

En una de sus últimas visitas a Ludosex, en la que iban los dos, vieron un nuevo producto de la marca Fetish: un set de cuatro velas calientes, o sea, velas que se prenden por unos minutos y luego se vierte la cera acumulada por el cuerpo, pero en esta ocasión sí es cera, no aceite como las velas de masaje. A ambos les llamo la atención, a él especialmente y aunque ella no se entretuvo mucho, tampoco lo descartó de forma radical. Mike tomó nota mental...



Como la idea se le quedó rondando, Mike fue investigando un poco sobre como utilizar las velas en sus juegos eróticos. Cuando pensó que lo tenía claro se acercó a Ludosex, compró el set de velas que había visto anteriormente y se dedicó a organizar una sorpresa para Eva.

Ese sábado no tenían ningún plan concreto así que Mike lo tuvo todo preparado para esa tarde noche.

Después de comer se echaron una siestecita. Eva pensaba que sería un día de esos de vaguear todo el día y pasárselo viendo peli, la verdad es que de vez en cuando tampoco estaba de más. Pero después de desperezarse y tomarse un café para espabilar un poco...

-¿Te apetece jugar?- Dijo Mike.

-Siempre- contestó Eva con una sonrisita picara- ya lo sabes...

-Pues vamos allá, hoy vamos a probar algo nuevo- Susurro Mike, a la vez que le ofrecía su mano a Eva para que esta se pusiera de pié- Espera aquí un momento.

Mike desapareció un momento en el dormitorio. Mientras, Eva esperaba en el comedor notando ya un agradable cosquilleo entre las piernas. Al final, parecía que no iba a ser un sábado de manta y peli.

Mike volvió con algo en las manos, era la mascara que compraron hacía un tiempo, una mascara con tan solo un orificio en la boca. Era morboso jugar portándola porque no sabía lo que hacía Mike mientras la llevaba puesta, cuando la utilizaban las sensaciones se multiplicaban, cada poro de su piel se mantenía expectante ante el próximo contacto...

Máscara BDSM - Fetish

-Toma- dijo Mike. Eva cogió la mascara y se la colocó, perdiendo de esa manera la posibilidad de ver que es lo que Mike preparaba.

Mike comenzó a desnudarla mientras ella estaba de pie, vulnerable y excitada, pero a la vez confiada, sabía que él siempre se ocupaba de que ella disfrutara al máximo con cada nueva experiencia.

Poco a poco la liberó de la ropa que llevaba, apenas la tocaba, pero cada roce de sus dedos en la piel de Eva hacía que un pequeño suspiro emergiera de sus labios. Él la observaba, serio, con una mirada profunda, escrutaba sus reacciones. Cuando se encontraba completamente desnuda, Mike deslizó un dedo por su entrepierna, Eva dio un pequeño respingo ante el contacto directo e inesperado y los dedos de Mike se cubrieron rápidamente con su humedad. A continuación, introdujo ese dedo en la boca de ella y le susurro con voz ronca por la excitación, mira como estás... Ella, sonrió de medio lado... Espera aquí, le dijo él, a la vez que le daba un cachete en el culo, lo que hizo que ella sonriera todavía más.

Mike volvió al dormitorio y cogió las velas recién adquiridas, una bala vibradora que ya tenían, así como el lubricante.

De vuelta en el comedor ayudó a Eva a que se situara frente a la mesa, con el torso apoyado en ella y los brazos extendidos, las piernas... abiertas.

Puso relativamente cerca de ella las cuatro velas y las encendió. El chasquido del encendedor hizo que Eva levantara ligeramente la cabeza, umm, empezó a sospechar lo que tramaba Mike.

-¿Ya te imaginas con que vamos a jugar hoy?- Le susurro al oído Mike, para después darle un mordisquito en el cuello.

-Sí, creo que ya se por donde vas- Contestó Eva

-Bueno, pero ahora tendremos que esperar un poco, para que esté todo listo- Dijo Mike, tendrían que aguantar unos minutos más hasta que la vela comenzara a derretirse y así se acumulara un poco de cera... Eva hizo un mohin cuando escucho esto- Pero no te preocupes, que no te vas a aburrir.


Puso un poco de lubricante en la bala, la encendió y se dedicó a juguetear unos minutos con la bala y el clítoris de Eva. Ella, encantada, dejaba escapar gemidos de placer, retorcía la espalda y las piernas cada vez que Mike subía la potencia de la bala vibradora. Cuando Mike se dio cuenta de que Eva estaba cercana al orgasmo, retiro la bala, las velas también estaban en su punto óptimo.

Mike había leído que si no había experiencia utilizando velas era mejor empezar por zonas menos sensibles, como la espalda, y arrojarla desde una distancia de unos 20 centímetros; por ello se situó detrás de Eva, ahora él también estaba desnudo, sus cuerpos rozándose levemente arrancaban suspiros en ambos.

Mike cogió una vela y comenzó a verter gotas sobre la espalda de Eva. Ella sintió el picotazo de la cera al aterrizar en su espalda. Quemaba. Dolor. Pero, un momento, cada vez que caían gotas sobre su espalda...se estremecía y su entrepierna latía de placer... Sus muslos, a los pocos minutos, estaban completamente mojados. Se sorprendió con como su cuerpo respondía ante este juego, esta extraña mezcla de dolor y placer. Mike seguía tirando cera y observaba atentamente las reacciones de Eva, sí, parecía que  había acertado... Se la veía disfrutando, excitada, no dejaba de gemir y suspirar. En un momento dado, Mike volvió a encender el vibrador y conjugaba el goteo de cera con las vibraciones en el clítoris, esto hizo que la espalda de Eva se arqueara y que oleadas de placer se extendieran por todo su cuerpo. Se agarraba tan fuerte a la mesa que parecía que iba a fundirse con ella. Todo su cuerpo en tensión, unos segundos más, una última gota y un intenso orgasmo la sacudió, haciendo que incluso su piernas flaquearan.

Mike la dio unos segundos de tregua, dejó a un lado la vela y el vibrador, la agarro de las caderas y acercándose a su oído le dijo suavemente “ahora, vamos jugar los dos”...


Ludosex

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CC El Saler, Avda Profesor López Piñero, nº 16 (Valencia)
CC Boulevard Austria, C/Don juan de austria nº4 (Valencia)

O recíbelas mañana desde nuestra web. ¿Te atreves?

By HEELary

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