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Fisting, ¿qué es? ¿Cómo se practica?

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  sexo

Fisting... ¿Eso qué es?

El Fisting es una práctica sexual como cualquier otra, y consiste en la introducción del puño, propio o de otra persona, en la vagina o en el ano. De ahí el nombre Fisting, que en castellano vendría a significar algo así como "puñar". Se trata de una práctica generalmente considerada como extrema, por su aparente complejidad, pero que puede practicarse de manera totalmente segura y satisfactoria, y que, aunque parezca poco habitual, seguro que nos sorprenderíamos de saber cuánta gente la realiza, quizá sin siquiera saber su nombre... Venga, continúa leyendo, que te lo cuento.

Puede que sea tu propio puño penetrando tu propio ano o vagina; pero también puede ser le puño de tu pareja; o el tuyo, penetrando el ano o vagina de tu pareja. Eso sí, practicar fisting con una/o mismo puede requerir de una flexibilidad corporal que has de valorar si tienes o no, no vaya a ser que en plena faena te de un tirón o te venga una rampa en el brazo...

Y, puede que os preguntéis, ¿cuál es el atractivo de penetrar con un puño, habiendo infinidad de juguetes y otras extremidades del cuerpo con las que poder penetrar más fácilmente? Pues bien, en vuestra propia pregunta está parte de la respuesta. Y es que, practicar fisting requiere de tiempo, paciencia y mucha comunicación. Sin duda, no es algo a probar por primera vez en un encuentro sexual casual en los baños de un bar. Y ello, queridos y queridas mías, es parte de su atractivo.

A un nivel puramente físico, dilatar hasta tal punto la musculatura del ano o de la vagina, y albergar un objeto de un tamaño considerable, genera una explosión de sensaciones y un placer intensísimo, pues a través de la presión del puño se estimulan las terminaciones nerviosas de los músculos y tejidos internos y externos, otorgándonos sensaciones muy intensas. Por otra parte, la sensación de plenitud puede ser increíblemente placentera por sí misma, pero si a ello le sumamos la intensidad emociona, ya... Con ello me refiero al nivel psicológico y emocional. Tener el puño de tu pareja dentro de ti, supone sentirte vulnerable y a la vez completamente seguro/a. De igual manera, tener el puño dentro de tu pareja, puede otorgarte una sensación de control muy satisfactoria, motivada por la noción de que él o ella está a tu merced, pero que, a la vez, te está brindando una gran muestra de confianza. En conjunto, gracias a las características únicas de la estimulación a través del fisting, durante esta práctica se pueden alcanzar orgasmos de una intensidad que no se puede conseguir a través de ninguna otra estimulación; y, además, se puede conseguir una mayor proximidad y confianza dentro de la pareja.

Como ocurre con todas las prácticas sexuales, ésta no es para todo el mundo. Pero si eres una persona que disfruta de las sensaciones intensas y de penetraciones profundas, quizás el fisting sea para ti.

Es cierto que suele practicarse en un contexto de BDSM, dada la posibilidad de encontrarse con sentimientos de vulnerabilidad y entrega, y de control y responsabilidad; pero también puede practicarse por cualquier pareja que desee experimentar con prácticas, emociones y sensaciones nuevas.

Cómo hacerlo de manera segura y placentera

He de señalar que, aunque he estado hablando de fisting anal y vaginal por igual, ambos son distintos, pues se trata de zonas con capacidades muy diferentes. a la hora de realizar fisting de manera segura y placentera, habrá que tener precauciones específicas para según la zona que se quiera estimular.

No obstante, sí existen precauciones básicas, comunes para cualquier tipo de fisting, y estas son:

  • Utilizar lubricante. Mucho lubricante. Sí, sí, incluso más del que estás imaginando ahora mismo.

El lubricante siempre es un aliado para cualquier tipo de penetración, incluso diría que es imprescindible. Pero al hablar de fisting, no sólo estamos hablando de penetración con un objeto grande, sino de un período de tiempo bastante largo, durante el cual tenemos que conseguir que la zona a penetrar se dilate lo suficiente. Esto sólo será posible si hay lubricación suficiente en todo momento, para asegurarnos de que no aparecen molestias provocadas por una fricción desagradable, que nos distraigan del camino hacia el placer.

Para ello, lo ideal es utilizar lubricantes híbridos, formulados tanto por agua como por silicona: la silicona les aportará la duración, y el agua les aporta la hidratación. Sean en formato Gel o en Crema, utilizar un buen lubricante híbrido pensado para el fisting, como nuestro Fisting UltraX Gel, o el Pjur Power Cream, es la mejor opción. No te cortes, lubrica la mano y la vagina o ano tantas veces como quieras: cuanto más, mejor.

  • Una manicura a tiempo...

Parecerá broma, pero no. Lo digo muy en serio: las uñas, mejor cortitas y limadas ;)

  • Higiene y protección contra ITS (Infecciones de transmisión sexual).

Los guantes de látex serán otro de tus grandes aliados para esta tarea. Por una parte, su textura ayudará a que el lubricante deslice más; y por otra, evitamos que, si se genera cualquier grieta o heridita dentro de la vagina o el ano (por eso lo de las uñas, ejem...), o incluso si tú tienes algún arañazo o heridita en la mano, no se provoque ni se transmita ningún tipo de bacteria ni infección de una persona a la otra.

  • Postura corporal.

Puedes estar en la postura que te sea más cómoda: boca abajo, sobre manos/codos y rodillas, boca arriba... Pero, para una primera vez, lo más fácil es que se esté recostado/a sobre la espalda, boca arriba, y con las piernas abiertas. Esta postura ayudará a que el cuerpo se relaje, mientras le da accesibilidad total a la persona que vaya a penetrar.

Y si eres tú quien se está penetrando a sí misma/o, esta postura también te valdrá, pero añade una almohada o cojín debajo de tu zona lumbar, para dejar la cadera apuntando hacia arriba y hacer tu pelvis más accesible a tu propio brazo.

  • Dilatar con alguna ayudita...

Si bien puede ser muy excitante tomarnos todo el tiempo del mundo para dilatar la vagina o el ano con nuestra propia mano, también tenemos la opción de recurrir a juguetes que nos ayuden en esta tarea. Los plugs inflables son una de las mejores opciones de entre las que elegir.

Inicialmente, están pensados para utilizar analmente, pero también podemos utilizarlos vaginalmente. Con estos plugs podremos, con un mismo juguete, ir dilatando más y más, al ritmo que más se adecúe a las necesidades del momento. Además, el plug tiene la característica de quedarse en su sitio sin necesidad de sujetarlo, por lo que es una opción perfecta para ir poco a poco, dejándolo en el ano o vagina, mientras se estimulan otras zonas, y favoreciendo, así, que el cuerpo se vaya acostumbrando a la dilatación y se vaya relajando al rededor del juguete.

No obstante, también podemos hacer uso de dildos progresivamente más grandes, como nuestros magníficos dildos realísticos Hoodlum, de gran tamaño. Éstos ayudarán a acostumbrar a la vagina o al ano a una penetración intensa, y nos servirán de paso intermedio para el fisting.

  • La preparación es importante. Y la comunicación lo es aún más.

Por mucho que hayas dilatado con algún juguete previamente, cuando te dispongas a utilizar la mano, comienza poco a poco. Puedes introducir dos dedos, y una vez dentro, abrirlos en forma de V, para masajear las paredes musculares, y observar cómo reaccionan, y cómo se siente la persona a la que estás penetrando.

Si todo va bien, el siguiente paso será ir añadiendo cada vez más dedos, uno a uno, dejando el pulgar para lo último, siempre tomándote tiempo entre uno y otro, para dejar que la vagina o ano se vayan adaptando. Ahora es el momento de disfrutar de cada segundo de dilatación (asegurándote de que a quien estás penetrando también lo disfruta).

Una vez creas que puedes introducir los cinco dedos, lo harás con la mano en forma de "silent duck", o "pato callado". Sí, sí, como te lo imaginas. Pon la mano con los cuatro dedos en ángulo recto respecto a la palma, y el pulgar por debajo de ellos, creando con tu mano una forma de pico de pato.

Los nudillos son la parte más ancha de la mano, y por tanto, la parte que requiere una dilatación máxima. Por ello, antes de intentar introducir los nudillos, permanece en la posición "silent duck", moviendo la mano delicadamente, ayudando a dilatar un poco más. En este punto resulta fundamental no forzar la entrada de los nudillos, sino dejar que el propio cuerpo los "acepte". Una vez conseguimos introducirlos, el resto de la mano se introducirá sin esfuerzo alguno. Y, ¡tachán! Ya tenemos la mano dentro del ano o vagina.

¿Ahora qué? Pues, a disfrutar de la sensación. Puedes simplemente permanecer con la mano quieta, o moverla suavemente, girándola o haciendo movimientos de penetración... Esto dependerá de cómo se sienta la persona que está siendo penetrada: ¿quiere que muevas la mano? ¿Prefiere que permanezca quieta de momento? Como ves, la comunicación es vital.

Si la persona penetrada te hace saber que puedes continuar, también puedes intentar "cerrar" la mano para formar un puño, bien recogiendo el pulgar entre la palma y los dedos, o bien con el pulgar entre tus dedos índice y corazón.

Recuerda que las sensaciones que produce el tener el puño dentro de la vagina o ano son extremadamente intensas, y no te preocupes si se alcanza un orgasmo de esta manera o no; la mera sensación y estimulación con el puño ya es lo bastante satisfactoria de por sí. Pero si quieres ir a por el orgasmo, te aconsejo que estimules otras zonas a la vez, que ayuden a conseguirlo (pezones, clítoris, pene, testículos, etc...).

Una vez quieras retirar la mano, vuelve a colocarla en la posición de "silent duck", y retírala muy suavemente. De nuevo, la parte más delicada es la de retirar los nudillos, así que hazlo con mucha delicadeza. Cuando ya estén fuera, el resto de la mano saldrá sin ninguna dificultad.

Aunque es de sentido común, déjame aclarar que, si en algún momento la persona que está siendo penetrada siente dolor, se debería parar instantáneamente (pero sin brusquedad). Aunque se trate de una práctica extrema, no tiene por qué involucrar dolor (y, de hecho, no debería involucrarlo, a menos que sea lo que pretendamos, en cuyo caso, habrá que ir con mucha más precaución). Así que, si aparece dolor, detente, observa, pregunta y comunica. Evalúa la situación, y en ese momento podrás/podréis decidir si continuar, o si dejarlo allí hasta el próximo intento.

¿Fisting en el Ano o en la Vagina?

Pues bien, es posible realizar tanto fisting vaginal como anal. Hacer uno u otro dependerá de las preferencias de cada cual, y de las posibilidades, claro. Pero, como decía al principio, dado que cada conducto es diferente, existen especificidades a tener en cuenta.

En primer lugar, la vagina lubrica y se relaja completamente, de manera natural, cuando la persona está excitada, pudiendo llegar incluso a duplicar su tamaño. Esto quiere decir que, generalmente, el fisting vaginal será más fácil de llevar a cabo, y en cierta medida puede ser más seguro.

El ano, por el contrario, ni se relaja completamente, ni lubrica de manera natural. Cuando el cuerpo se relaja, los anillos o esfínteres externos del ano son los que se relajan, pero los interiores permanecen igual de tensos. Por ello, el proceso de dilatación anal será más largo y un pelín más costoso. Así mismo, en el ano se suelen provocar microfisuras cada vez que se penetra, pues el tejido interno es menos flexible que el de la vagina. Y el fisting no es una excepción. Por ello, sobre todo para la zona anal, es fundamental utilizar guantes de látex, y mucho, MUCHÍSIMO lubricante.

Por último, quizás quieras darte un par de duchas anales antes de comenzar... Esto no es imprescindible, pero ten en cuenta que vas a jugar con nuevas profundidades y diámetros, y estos juegos provocarán movilizaciones. Así que, si quieres evitar visitas sorpresa, puedes realizarte una ducha anal exhaustiva al rededor de cuatro horas antes de la cita, y otra ducha, más superficial, justo antes de comenzar a jugar.

Independientemente del tipo de fisting que decidas practicar, ten siempre en cuenta las precauciones que mencioné más arriba. Y, de paso, también te comento un pequeño truquillo extra: si bien es recomendable que el lubri que utilices durante el fisting sea especialmente diseñado para ello, durante los días posteriores al fisting, es buena idea que utilices algún lubricante con ácido hialurónico, como nuestro PjurMed Repair, que promueve la regeneración del tejido que se haya podido ver dañado con las microfisuras.

LudoSex

Como has podido ver, en LudoSex contamos con una amplia cantidad de productos que son ideales si pretendes adentrarte en el fisting. Tanto si te has decidido a probarlo, como si aún te lo estás pensando, pásate por nuestras tiendas físicas u online, en el C.C. Boulevard Austria y C.C. El Saler, o www.ludosex.com, respectivamente, y descubrirás un montón de complementos que te facilitarán la experimentación. O, por lo menos, te motivarán a experimentar algo nuevo ;)

¡Te esperamos!

By Julietta

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